Estética dental en Barcelona

Tratamientos de Estética Dental

Qué entra en la estética dental

Estética dental es todo lo que cambia cómo se ve tu sonrisa: el color, la forma de los dientes, cuánto asoman al hablar, cuánta encía se ve y si están alineados.

Casi nadie llega pidiendo un tratamiento concreto. Llega diciendo qué le molesta, que suele ser una de cuatro cosas: los dientes están amarillos, hay uno torcido o roto, se ve demasiada encía al sonreír, o quedan huecos. Cada una de esas quejas tiene una solución distinta y de coste muy distinto, y esta página está para que sepas cuál es la tuya antes de sentarte en el sillón.

Una advertencia que ahorra dinero: lo estético va después de lo demás. Si hay caries, sarro o encías que sangran, eso se resuelve primero, porque un blanqueamiento sobre una encía inflamada duele y una carilla pegada sobre un diente en mal estado dura poco.

Qué se puede hacer, y para qué sirve cada cosa

Blanqueamiento Dental

Para dientes amarillos o apagados. Es lo más rápido y lo más barato de todo lo que hay aquí.

Carillas Dentales

Láminas finas sobre el diente. Cambian forma, color y pequeñas irregularidades a la vez.

Sonrisa Gingival

Para cuando al sonreír se ve más encía que diente. Se recontornea la encía y los dientes parecen más largos.

Reconstrucción dental

Reconstruye un diente roto o muy desgastado y le devuelve su forma sin quitarle más de lo necesario.

Ortodoncia Invisible

Férulas transparentes para alinear los dientes sin que se note que llevas ortodoncia.

Implantes Dentales

Para huecos. Repone la raíz y el diente, y evita que el hueso de esa zona se vaya perdiendo.

Estética y salud no son cosas separadas

Separar la estética de la salud es una forma cómoda de vender, y es falsa. Un diente torcido se limpia peor y acumula sarro; una mordida que no encaja desgasta el esmalte; una encía retraída deja la raíz al aire y da sensibilidad.

Por eso el plan mira las dos cosas a la vez. A veces lo que parecía un caso de carillas se resuelve mejor con ortodoncia, que cuesta más tiempo pero no tiene que tallar nada; y a veces es al revés. Esa comparación es lo que tiene que darte la primera visita.

Blanqueamiento dental

Aclara el tono del esmalte. Funciona bien con el amarilleo de los años, el café, el té y el vino, y no funciona con manchas de origen interno ni sobre fundas o composites, que no cambian de color: si tienes alguna en un diente de delante, hay que contarlo con el plan porque después se notará el desajuste.

Se hace en clínica, en casa con férulas, o combinando las dos cosas. La sensibilidad al frío durante unos días es normal y se pasa.

Carillas

Unas láminas finas pegadas a la cara visible del diente. Son lo que más cambia una sonrisa de una vez, porque corrigen color, forma y pequeñas rotaciones al mismo tiempo.

La decisión importante no es de qué material, sino cuánto diente hay que tocar. Las de composite se hacen en una visita y son reversibles. Las de porcelana duran más y resisten mejor la mancha, pero suelen exigir tallar una capa de esmalte, y eso no tiene vuelta atrás.

Contorneado dental y de encía

Se retira una cantidad muy pequeña de esmalte o de tejido de la encía para equilibrar la sonrisa. Es rápido y poco invasivo, y resuelve dos cosas concretas: un diente que sobresale un poco de la línea y una encía que tapa parte de los dientes de delante.

Implantes en la zona estética

Reponer un diente de delante con un implante es el caso más exigente de la implantología, porque ahí no basta con que el diente funcione: tiene que salir de la encía con la misma forma que su vecino y con el mismo color.

Se planifica la posición pensando en cómo quedará la corona y se cuida el volumen de la encía alrededor, que es lo que de verdad delata un implante mal colocado.

Ortodoncia invisible

Las férulas transparentes mueven los dientes sin nada pegado por fuera y se quitan para comer y cepillarse.

A menudo es la alternativa honesta a las carillas: si el problema es la posición y no el color ni la forma, alinear no gasta ni un milímetro de esmalte. Tarda meses en vez de semanas, y esa es la contrapartida.

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Ver el resultado antes de empezar

El diseño digital de sonrisa consiste en ver el resultado antes de tocar nada. A partir de fotos de tu cara y de un escaneo de la boca se monta una simulación con la forma, el tamaño y el color que tendrían tus dientes al terminar.

Sirve para lo que nadie dice en voz alta: para discutir. En la pantalla se puede pedir los dientes de delante un poco más largos, o menos, o que no queden todos iguales, y verlo al momento. Es mucho más fácil decir que no a una simulación que a unas carillas ya puestas.

De la simulación aprobada salen unas provisionales que se colocan en la boca unos días, y ahí se comprueba lo que una pantalla no puede decir: cómo se ve al hablar, si molestan al morder y qué opina la gente de tu alrededor. Solo después se hacen las definitivas.

Cómo se decide tu plan

El plan sale de la primera visita, que es gratuita, y de tres cosas que se miran en ese orden.

Primero, qué te molesta a ti. No es una pregunta de cortesía: dos personas con la misma boca piden cosas distintas, y tratar lo que el dentista ve en vez de lo que el paciente pide es la forma más común de que un resultado técnicamente correcto no guste.

Segundo, qué hay que resolver antes. Caries, encías, una muela que falta y ha descolocado a las demás.

Y tercero, las opciones reales para tu caso, con su plazo y su precio, y con lo que cada una te va a pedir a cambio: cuánto esmalte se toca, cuánto tiempo lleva y cada cuánto habrá que revisarlo. Eso se te da por escrito, no de palabra.

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Cómo trabajamos

Lo enfermo va antes que lo bonito. Antes de un blanqueamiento o unas carillas se tratan las caries, el sarro y las encías. No es una norma de la casa, es que si no, el resultado dura poco y a veces duele.

Se te dice lo que cuesta y lo que cuesta mantenerlo. Un tratamiento estético casi nunca termina el día que sales: las carillas se revisan, el blanqueamiento se retoca y una férula de descarga suele entrar en el paquete si aprietas los dientes. Eso va en el presupuesto desde el principio y no como sorpresa a los dos años.

Se te dice también cuándo no hace falta. Hay bocas que no necesitan diez carillas sino alinear dos dientes, y hay manchas que no se van con blanqueamiento. Decirlo pierde una venta y evita un cliente descontento, que sale más caro.

Lo irreversible se avisa como irreversible. Tallar esmalte no tiene marcha atrás. Cuando una opción reversible resuelve tu caso, se pone encima de la mesa aunque sea más lenta o deje menos margen.

    Preguntas frecuentes

    Por orden de lo que más se pide: blanqueamiento, carillas, ortodoncia invisible, recontorneado de encía y reconstrucciones. La elección depende de qué te moleste, no de cuál esté más de moda.

    Como regla rápida: si el problema es el COLOR, empieza por blanqueamiento; si es la POSICIÓN, por ortodoncia; si es la FORMA o hay dientes rotos, por carillas o reconstrucción; y si se ve mucha ENCÍA, por el recontorneado.

    Dos, y se suelen combinar. El de clínica se hace en una sesión con un producto más potente y bajo aislamiento de la encía; el de casa son unas férulas hechas a tu medida que se llevan un rato al día durante un par de semanas.

    Lo que no conviene es el producto de supermercado sin ninguna revisión previa: si hay una caries o una encía retraída, el gel entra donde no debe y duele. El resultado, además, se mantiene mejor con retoques puntuales de las férulas que repitiendo sesiones fuertes.

    Es una simulación del resultado hecha sobre fotos de tu cara y un escaneo de tu boca, para verla y discutirla antes de empezar.

    Su valor real no es la imagen bonita: es que te permite decir que no, y cambiar la forma o el largo de los dientes cuando todavía no cuesta nada cambiarlos. De la simulación aprobada se hacen unas provisionales que se prueban en la boca unos días antes de fabricar las definitivas.

    Se mira en este orden: qué te molesta a ti, qué hay que curar antes, y qué opciones resuelven lo primero sin estropear lo segundo.

    De ahí sale un plan con las alternativas comparadas, no una sola propuesta: cuánto tarda cada una, qué cuesta, cuánto diente hay que tocar y cada cuánto habrá que revisarla. Por escrito, para que puedas pensarlo en casa o pedir otra opinión.

    Depende de dónde esté la asimetría. Si son los bordes de los dientes, un recontorneado de esmalte lo arregla en una visita. Si es la línea de la encía, que uno parece más corto que su gemelo, se recontornea la encía.

    Si lo que está desviado es la posición de los dientes, ninguna de las dos cosas sirve y la respuesta es ortodoncia: tapar con carillas una asimetría de posición obliga a tallar mucho más de un lado que del otro.

    Sí, siempre, y no es una formalidad. Una carilla o una corona pegada sobre un diente con caries encierra el problema debajo, donde no se ve y sigue avanzando; y una encía inflamada sangra al aislarla, lo que estropea el pegado.

    Lo mismo con el sarro y con la periodontitis. Sale más barato tratarlo antes que rehacer el trabajo estético al año siguiente.

    Los hay, y son conocidos. El blanqueamiento da sensibilidad al frío unos días y puede irritar la encía si el gel se sale. Las carillas y las coronas que exigen tallar no tienen vuelta atrás: ese diente llevará algo encima el resto de su vida. El recontorneado de encía puede dejar algo de sensibilidad al principio.

    El riesgo más caro, sin embargo, no es clínico: es hacerse un tratamiento estético con las encías o las caries sin tratar. Ahí lo que falla no es el material, es el orden.

    Ninguno lo es. El blanqueamiento se va apagando y se retoca; las carillas de composite piden pulido y a veces recambio en unos años; las de porcelana duran más, pero son un material que también se puede fracturar; y el recontorneado de encía es estable salvo que haya enfermedad de las encías por debajo.

    Lo que más alarga cualquiera de ellos es lo de siempre: higiene, revisiones y, si aprietas los dientes por la noche, una férula de descarga.

    Depende del tratamiento, y por eso el precio de cada uno está en su propia página, que es donde se mantiene actualizado. Lo que cambia el importe no es tanto la tarifa como el número de dientes implicados y si hay que tratar algo antes.

    La primera visita es gratuita e incluye el estudio, y de ahí sale un presupuesto cerrado por escrito. Si vienes con un presupuesto de otra clínica, tráelo: comparar dos planes es más útil que comparar dos cifras sueltas, porque casi nunca incluyen lo mismo.