Qué se repone
Desde un diente con una corona hasta una arcada entera, sobre tus dientes, sobre implantes o apoyada en la encía.
Una prótesis dental repone lo que falta, y lo primero que hay que decidir no es el material sino cómo se sujeta: fija, atornillada o cementada, o removible, que se quita para limpiarla. Aquí la corona de zirconio o porcelana cuesta 270 euros. Lo que cambia con los años en una removible no es la prótesis, es la encía sobre la que apoya.
Hacemos prótesis fijas, que van atornilladas o cementadas y no se quitan, y removibles, que se sacan para limpiarlas. El material y la marca van escritos en el presupuesto antes de empezar, y la valoración es gratuita. Si antes de la prótesis hace falta regenerar hueso o encía, o si el caso admite dientes fijos provisionales el mismo día con carga inmediata, se plantea en esa misma valoración.
Desde un diente con una corona hasta una arcada entera, sobre tus dientes, sobre implantes o apoyada en la encía.
Una vez al año como mínimo: el ajuste, la encía de debajo y el hueso, que son lo que cambia con el tiempo.
Lo primero que devuelve una prótesis es la masticación, y con ella poder comer de todo sin elegir el lado. También ayuda a pronunciar los sonidos que se apoyan en los dientes de delante, como la s o la f. Con una removible nueva las primeras semanas cuestan un poco más: se empieza por comida blanda y en trozos pequeños, mientras la lengua y las mejillas aprenden a sujetarla.
En las fijas, el zirconio y la porcelana aguantan años de masticación sin teñirse ni desgastarse como lo haría una resina. En las removibles, lo que se mueve con los años es la encía de debajo, que se va reabsorbiendo; por eso se rebasan, rellenando la base para que vuelva a ajustar, en vez de hacerlas nuevas.
Y en las dos, lo que de verdad decide cuánto duran es la revisión. La cerámica no tiene caries, pero el diente propio que sostiene un puente o una corona sí puede tenerlas en el borde, y es una de las causas por las que se pierden puentes con los años. La encía y el hueso que lo sujetan también se pierden si nadie los mira.
El color se elige con una guía de tonos al lado de tus dientes, y la forma se prueba en boca antes de terminar. En una prótesis completa, además, se cuida cómo se ve la encía artificial al sonreír y el soporte que da al labio, que es lo que evita el aspecto hundido de la boca sin dientes.
Una removible se limpia fuera de la boca todos los días: en remojo con un limpiador para prótesis y después con cepillo y un producto que no raye. El limpiador nunca se usa con la prótesis puesta, y se aclara bien antes de volver a ponerla.
No se mete nunca en agua hirviendo, ni más de diez minutos en lejía. Son pautas de la guía del Colegio Americano de Prostodoncistas. Una fija se limpia como los dientes, con cepillo y con cepillo interproximal o seda por debajo del puente.
Lo decide sobre todo lo que queda en la boca. Si faltan pocos dientes y los de los lados están sanos o ya necesitan corona, un puente o unos implantes dan una prótesis fija. Si faltan muchos, o todos, la elección está entre una removible, que cuesta menos y se hace en pocas semanas, y una fija sobre implantes, que no se quita pero pide cirugía y más tiempo.
Hay un término medio: la removible que se engancha a dos implantes, que sujeta mucho más que la que solo apoya en la encía. Lo que hay que saber de cada una viene a continuación.
Depende de qué se repone y de cómo se sujeta, y son cifras distintas que conviene no mezclar:
La primera visita de valoración y el estudio no tienen coste, así que sabrás en cuál de estos casos estás antes de comprometerte a nada. Lo que cuesta cada tipo lo tienes desglosado en la página del precio de cada prótesis dental en Barcelona, y el resto de precios está en nuestra tarifa.
Una prótesis fija va sujeta de forma permanente y solo la puede quitar el dentista. Puede apoyarse en dientes propios, como una corona o un puente, o en implantes colocados en el hueso; cuál de las dos conviene cuando falta una pieza lo comparamos en puentes dentales o implantes. Se fabrica a medida en el laboratorio a partir del escaneo de tu boca.
No se mueve. Al estar sujeta, no baila al comer ni al hablar, y se nota como algo propio. Se mastica sin pensar en ella. No hay miedo a que se suelte con un bocado duro. Se limpia en la boca. Con cepillo y seda o cepillo interproximal, sin sacarla. Dura años. En una revisión de puentes sobre dientes propios, el 89,1 % seguían en boca a los diez años.
Cuesta más que una removible y pide más visitas. Si se apoya en dientes propios hay que tallarlos, y eso no tiene vuelta atrás; si va sobre implantes, antes hay una cirugía y meses de espera. Y debajo de un puente se queda comida, así que hay que aprender a limpiar ese hueco.
Una removible se pone y se quita a diario. La parcial repone algunos dientes y se engancha con ganchos o retenedores a los que quedan; la completa repone una arcada entera y descansa sobre la encía, sujeta por su ajuste o por implantes. Se fabrica en resina, a veces con una estructura de metal en las parciales.
Cuesta menos. Una completa cuesta 540 € por arcada. No pide cirugía. Sirve a quien no puede o no quiere operarse, o mientras espera a que se integren unos implantes. Se limpia fuera de la boca. Lo que permite llegar a todos los rincones. Se repara y se rebasa. Si se rompe un diente o deja de ajustar, muchas veces se arregla sin hacerla nueva.
La prótesis superior se sujeta sobre todo por ajuste: cuanto más fielmente copia la base el paladar y la encía, y cuanto mejor sella el borde, más queda pegada, con ayuda de la saliva. Así lo explica la revisión de Darvell y Clark sobre la física de la retención de las dentaduras completas. Por eso una superior que se cae suele pedir un rebase, no más pegamento.
La prótesis inferior suele sujetarse peor, porque apoya en menos superficie y la lengua la desplaza. En un estudio que recoge la guía del Colegio Americano de Prostodoncistas, la sujeción era regular o mala en el 41 % de las prótesis superiores y en el 76 % de las inferiores.
Para sujetar la inferior, la solución más estable es engancharla a dos implantes: el consenso de McGill de 2002 la propone como primera opción para la mandíbula sin dientes. Un adhesivo bien usado también mejora la sujeción, aunque la prótesis ajuste bien.
Una prótesis dental es cualquier pieza hecha a medida que sustituye dientes que faltan o reconstruye uno muy dañado: desde una sola corona hasta una arcada completa.
Se distinguen por cómo se sujetan, fijas o removibles, y por dónde se apoyan: en dientes propios, en la encía o en implantes. Se fabrican en el laboratorio dental a partir de un molde o un escaneo de tu boca, en zirconio, porcelana o resina según la pieza.
Exploración, radiografía y presupuesto por escrito, para saber qué prótesis te conviene antes de decidir.
Los dientes se prueban montados en cera antes de acabar la prótesis, para corregir el color, la forma y la mordida.
Si deja de ajustar o se rompe, se rebasa o se repara sin empezar de cero.
La dentadura postiza de quita y pon que repone todos los dientes de una arcada es la prótesis completa removible, y aquí cuesta 540 € por arcada. Si te quedan dientes propios, la removible es parcial y su precio depende de cuántos dientes repone y de cómo se sujeta, así que te lo damos por escrito en la primera visita, que no tiene coste.
Con una fija, pocos días: se nota distinta al principio y enseguida deja de notarse. Con una removible, unas semanas. Al principio puede costar pronunciar algunas palabras y salir alguna rozadura, que se corrige en la consulta retocando la base. Si pasado ese tiempo sigue molestando o moviéndose, no es cuestión de aguantar: hay que revisarla.
No hay una fecha fija. La guía del Colegio Americano de Prostodoncistas recomienda revisarla una vez al año para comprobar el ajuste, la encía y el hueso, y es en esa revisión donde se decide.
Una removible suele necesitar un rebase antes que una prótesis nueva, porque lo que cambia es la encía de debajo; se rehace cuando los dientes están gastados o la base ya no admite más ajustes. Una fija se cambia cuando falla una pieza o el diente que la sostiene.
Las manchas de café, té o tabaco se van con constancia, no con fuerza: remojo diario en un limpiador específico para prótesis y cepillado con un producto no abrasivo, siempre fuera de la boca. Nada de estropajos ni pastas de grano grueso, que rayan la superficie, y en una superficie rayada se agarra más la suciedad.
Agua hirviendo, nunca; lejía, nunca más de diez minutos. Si lo que queda es sarro endurecido, lo quitamos en la consulta con ultrasonidos, una limpieza que la guía del Colegio Americano de Prostodoncistas aconseja una vez al año.
No hay uno que sirva igual a todo el mundo: cuánto dura el efecto de un adhesivo varía y depende mucho del producto, según la guía del Colegio Americano de Prostodoncistas. Lo que sí está claro es cómo usarlo.
Un adhesivo bien puesto mejora la sujeción incluso en una prótesis que ajusta bien; bastan tres o cuatro puntos del tamaño de un guisante; hay que retirarlo por completo cada día, de la prótesis y de la boca, y conviene evitar los que llevan zinc, que mal usados pueden tener efectos en el resto del cuerpo.
Si cada vez necesitas más cantidad para que aguante igual, el problema no es el pegamento: la prótesis ha dejado de ajustar y hay que revisarla.
La removible, sí. La guía del Colegio Americano de Prostodoncistas no recomienda llevarla las 24 horas, para reducir la estomatitis, la inflamación del paladar bajo la prótesis ligada a los hongos que se acumulan en ella. Por la noche se limpia y se guarda en agua, que es como se conserva sin deformarse. La fija no se quita: se limpia en la boca como los dientes.
Es preferible no hacerlo. La Asociación Dental Americana aconseja llevarla al dentista si se rompe o se daña, y la razón es práctica: un pegamento de casa no está pensado para la boca, y si las piezas no quedan exactamente en su sitio la prótesis deja de asentar y hace llagas.
Mientras tanto, guarda los trozos en agua, como se guarda la prótesis cuando no la llevas, y tráelos todos. Una base partida limpiamente o un diente despegado se suelen arreglar en el laboratorio sin hacer una prótesis nueva.
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