Paciente sonriente en la consulta con el dentista, con sus radiografías dentales sobre la mesa

Carillas dentales en Barcelona

Una carilla dental es una lámina fina de composite o de cerámica que se pega a la cara visible del diente para cambiarle el color, la forma o el tamaño sin moverlo. En nuestra tarifa, la de composite cuesta 70 € por diente y la de disilicato de litio, 320 €. La primera visita de valoración es gratuita.

Qué es una carilla y cuánto diente hay que tocar

La carilla cubre solo lo que se ve del diente: no lo sustituye, como una corona, ni lo mueve, como la ortodoncia. Lo primero que conviene preguntar no es el material, sino cuánto esmalte habrá que quitar, porque de eso depende que el tratamiento tenga vuelta atrás. El composite se modela encima del diente y casi nunca pide tallar.

La feldespática se puede fabricar por debajo de medio milímetro de grosor, con el esmalte preparado o sin prepararlo. Las cerámicas prensadas, como el disilicato de litio, piden más espacio, del orden de 0,8 mm salvo en los bordes, y eso casi siempre supone rebajar el esmalte de forma definitiva.

Por eso el orden es primero mirar tu esmalte, tu encía y tu mordida, y después elegir el material. De la primera visita de valoración, que es gratuita, sales con un plan por escrito: material, número de dientes, cuánto habrá que tallar y el precio de cada diente.

Si lo que te molesta es la posición de los dientes y no su forma, te lo diremos aunque la respuesta sea ortodoncia y no carillas.

Mano con guante azul sosteniendo una guía de color dental, con la sonrisa de una mujer detrás

Cuándo una carilla es la respuesta y cuándo no lo es

Hay cuatro situaciones en las que una carilla, con la boca sana, suele ser la opción que menos diente gasta para el resultado que buscas:

Un color que el blanqueamiento no consigue cambiar. Las manchas por tetraciclinas están entre las que peor responden al gel, y por eso se prueba antes un blanqueamiento en casa con férula; la fluorosis tiene sus propios tratamientos, y un diente que se oscureció tras una endodoncia se puede aclarar por dentro.

Cuando nada de eso basta, la carilla tapa el color. Bordes astillados o gastados. Se repone la forma perdida sin tocar el resto del diente, pero si aprietas los dientes de noche hay que controlarlo antes, porque es lo que más carillas rompe. Huecos entre dientes y giros pequeños.

La carilla cambia la cara del diente, no su posición; si hay apiñamiento de verdad, lo que toca es ortodoncia invisible, sola o antes de las carillas. Dientes pequeños o en forma de cono. Es el caso de los incisivos laterales conoides, a los que la carilla devuelve la proporción de sus vecinos.

Y cuándo no: con caries activa o con la encía inflamada se trata eso primero, porque la carilla se pega junto a la encía y necesita un borde sano. Con una mordida muy profunda o un bruxismo intenso sin controlar, la carilla trabaja en contra. Y si al diente le falta mucha estructura, lo que aguanta es una corona.

Modelos dentales e instrumental en el laboratorio de prótesis

Tipos de carillas dentales

Las carillas se hacen en dos familias de materiales. La resina, que aquí llamamos composite, se modela directamente sobre el diente. Las cerámicas se fabrican en el laboratorio: la feldespática y el disilicato de litio, que son las que se conocen como carillas de porcelana, y el zirconio.

Cada una gana en un caso distinto, y debajo están explicadas con lo que cuestan, cuánto diente piden y para quién tienen sentido.

Carillas de composite

Es la opción reversible y la de menor precio: 70 € por diente en nuestra tarifa. Se modela en la boca, sin pasar por el laboratorio, en una o dos citas, y en la mayoría de los casos sin tallar: el esmalte se queda donde estaba.

Lo que hay que saber antes es que la resina coge color con el café, el té, el vino y el tabaco, y que con los años pierde lisura. A cambio, se pule y se repara en la consulta, algo que una carilla de cerámica no admite.

Guía de colores junto a la sonrisa para elegir el tono de las carillas
Técnico dental trabajando una restauración en el laboratorio

Carillas de zirconio

El zirconio es una cerámica sin vidrio, hecha de cristales de óxido de circonio, y la más resistente de las que se usan en carillas: en sus versiones más duras, más del doble que el disilicato. Por eso se elige cuando el diente recibe fuerza, como un bruxismo ya controlado, una mordida que carga los incisivos o un borde muy gastado que hay que rehacer.

Esa resistencia se paga en luz: es la menos translúcida, lo que ayuda a tapar un diente muy oscuro y estorba cuando se busca el aspecto del esmalte en un incisivo central. Tampoco se graba con ácido como las cerámicas de vidrio, así que se pega con otra técnica. Cuesta 320 € por diente, lo mismo que una carilla de porcelana.

Carillas de porcelana

Carilla de porcelana es el nombre con el que se conocen las cerámicas de vidrio, la feldespática y el disilicato de litio, y suele ser la elección para un caso completo de incisivos y caninos. Se fabrica en el laboratorio sobre un modelo de tu boca, así que el color, la textura y la forma se trabajan diente a diente en vez de ajustarse en el sillón.

Su superficie glaseada mantiene el color con los años, y es la familia de carillas con estudios clínicos de hasta veinte años. Como casi siempre pide rebajar el esmalte, antes se prueba el resultado con una maqueta o unas provisionales puestas en tu boca, y hasta ese momento no se ha tallado nada.

Técnico dental dando color a una pieza de porcelana
Piezas de cerámica dental vistas de cerca

Carillas feldespáticas

Es la cerámica más fina. Se estratifica a mano, capa a capa, y puede quedar por debajo de medio milímetro, así que en muchos casos el diente apenas se prepara. Ese es su argumento de verdad: no que sea la más bonita, sino que es la cerámica que menos diente pide.

Su punto débil es la resistencia, de unos 60 a 70 MPa a la flexión, la más baja del grupo, y por eso no se indica con bruxismo intenso ni en dientes que soportan mucha carga. Bien elegida, en un incisivo superior con esmalte de sobra, imita la translucidez del diente natural. Cuesta 320 € por diente, igual que el disilicato de litio.

Carillas de disilicato de litio

El disilicato de litio, que muchos conocen por su nombre comercial, e.max, es una vitrocerámica prensada o fresada y cuesta 320 € por diente en nuestra tarifa. En su versión prensada resiste entre 370 y 460 MPa a la flexión: unas seis veces lo que una feldespática y por debajo del zirconio.

Conserva translucidez suficiente para un incisivo y aguanta cargas que una feldespática no aguantaría, así que suele ser la respuesta cuando el caso no es solo de estética ni solo de fuerza. Como tiene vidrio, se graba con ácido y se une al esmalte con un cementado adhesivo, que es lo que la sujeta.

En resumen, los cuatro materiales no compiten entre sí: el composite si quieres algo reversible y económico, la feldespática si quieres tallar lo mínimo, el zirconio si la boca aprieta o el diente es muy oscuro, y el disilicato cuando buscas el punto medio.

Lo que decide es tu esmalte y tu mordida, y se ve en la primera visita, que es gratuita: de ella sale el material, el número de dientes y el tallado previsto. Si en tu caso una carilla no es la respuesta, también te lo diremos.

Precio de las carillas dentales

El precio de una carilla depende del material y de cuántos dientes se tratan. Estos son nuestros precios por diente, publicados: carilla de composite, 70 €; carilla de disilicato de litio, 320 €, que es la que se conoce como carilla de porcelana. La feldespática y la carilla de zirconio cuestan también 320 € por diente. La primera visita de valoración es gratuita.

Como ejemplo, los cuatro incisivos de arriba salen a 280 € en composite y a 1.280 € en disilicato. Casi nunca se tratan todos los dientes: el número sale del estudio, según lo que se ve al sonreír.

Si antes hace falta una limpieza, un empaste o tratar la encía, cada cosa va en el presupuesto desde el principio con su precio de la tarifa, igual que una ortodoncia si los dientes tienen que moverse antes. El presupuesto que te llevas dice por escrito qué incluye cada línea.

El dentista prepara el presupuesto con el paciente en la consulta

Cómo es la primera visita para carillas

La primera visita es gratuita y con cita previa. En ella se miran el esmalte, la encía y la mordida, se hacen fotos de la sonrisa y se comprueba si hay caries o sarro que tratar antes. Sales con un plan por escrito: qué material, cuántos dientes, cuánto habrá que tallar y el precio de cada diente.

Si hay dos caminos razonables, por ejemplo composite ahora o cerámica más adelante, te explicamos los dos con lo que cuesta cada uno. Puedes llamar al 639 65 33 51 o dejar en el formulario tu teléfono y la franja que te venga bien, y te llamamos nosotros.

¿Cuánto tiempo duran las carillas dentales?

Una carilla no es para siempre, y lo que decide cuánto dura no es solo el material: también la encía, la mordida y lo que haces con los dientes fuera de la consulta.

Con cerámica hay buenos datos: en una revisión de 13 estudios clínicos, a una mediana de nueve años seguían en boca el 89 % de las carillas, y entre los problemas medidos estaban despegarse (2 %), romperse o desconcharse (4 %) y una caries nueva junto al borde (1 %).

Con composite, los ensayos dan un 88 % tras dos a ocho años, con más pulidos y retoques por el camino, que se hacen en la consulta en una sesión.

Lo que más carillas rompe no es masticar, es apretar los dientes: en un seguimiento de 318 carillas de cerámica durante hasta veinte años en la Universidad de Innsbruck, el bruxismo multiplicaba por 7,7 el riesgo de fallo, y los dientes desvitalizados también fallaban más.

Si aprietas, la férula de descarga protege lo que acabas de poner. Y en las revisiones se mira el borde de la carilla, que es donde aparecen las manchas y las caries mucho antes de que lo notes.

De las primeras fotos a la carilla pegada

Con cerámica, el proceso empieza por el registro: fotos de la cara, los labios y la sonrisa, fotos de dentro de la boca y un escaneado.

Con eso se hace el diseño digital de la sonrisa, en el que la forma y la proporción de los dientes se ajustan a tu cara: el ancho de la boca, el grosor del labio y cómo se ve la sonrisa al hablar cambian lo que queda bien en cada persona.

Del diseño aprobado sale una maqueta y, de ella, unas provisionales que te pones en la boca: te ves de perfil, comes con ellas y pides cambios. Hasta ese momento no se ha tallado nada.

Cuando la prueba te convence, se prepara el diente, con anestesia local si hace falta tallar, se toma la impresión o el escaneado y el laboratorio fabrica la carilla copiando la forma aprobada. El último paso es el cementado: el diente se aísla de la saliva, se graba y se pega la carilla con un cemento de resina.

Con composite todo esto se resume en una o dos citas, porque la carilla se modela en la boca. Trabajar así alarga unas semanas el tratamiento y evita descubrir el resultado cuando ya no hay marcha atrás.

Ventajas de las carillas dentales

Cambian el color de forma estable. El blanqueamiento actúa sobre el diente que tienes; la carilla pone una superficie nueva, y el gel ya no la aclara después, así que su tono se elige al final, con los dientes de al lado ya blanqueados si lo vas a hacer. Conservan diente.

Una corona envuelve el diente entero; la carilla cubre solo la cara visible, y menos diente tocado hoy son más opciones dentro de veinte años. Se ven antes de decidir. Las provisionales hechas sobre el diseño te dejan llevar el resultado puesto antes de que nada sea definitivo, y eso evita muchos disgustos.

Son rápidas. Semanas frente a los meses de una ortodoncia, cuando el problema es de forma y de color; si es de posición, las carillas no lo arreglan. La colocación se hace con anestesia local cuando hay tallado, y lo habitual es volver a tu vida normal ese mismo día.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuestan las carillas dentales?

En nuestra tarifa, 70 € por diente la de composite y 320 € la de disilicato de litio, que es la carilla de porcelana más habitual. La feldespática y la de zirconio cuestan también 320 € por diente, y la primera visita es gratuita. Ojo con comparar solo la cifra por diente: lo que cambia el total es cuántos dientes hacen falta, y eso sale del estudio.

¿Cuánto sale ponerse carillas en los dientes de delante?

Depende de cuántos se vean al sonreír. Los seis dientes de delante de la arcada de arriba salen a 420 € en composite y a 1.920 € en disilicato de litio. Si antes hay que hacer una limpieza o un empaste, va en el mismo presupuesto con su precio.

¿Hay que limar el diente para poner una carilla?

No siempre. La de composite casi nunca necesita tallado, y la feldespática puede quedar por debajo de medio milímetro, con lo que a veces el diente ni se prepara.

El disilicato y el zirconio sí suelen pedir rebajar el esmalte para hacerles sitio. Cuánto en tu caso se decide en el estudio, con las fotos y el diseño delante, y antes de tocar nada lo ves con una prueba en boca.

¿Una carilla arregla un diente que el blanqueamiento no aclaró?

Sí, es uno de sus usos. Antes se comprueba si hay una forma de quitar menos diente: un blanqueamiento más largo con férula en las manchas por tetraciclinas, tratamientos propios para la fluorosis o, si el diente está desvitalizado, un blanqueamiento por dentro. Si con eso no llega, la carilla tapa el color que queda.

¿Es recomendable ponerse carillas dentales?

Lo es cuando el problema es de color o de forma y la boca está sana. No lo es para corregir la posición, que es cosa de ortodoncia, ni sobre caries o encías inflamadas, que se tratan antes. Si aprietas los dientes, se puede, pero con férula por la noche. La respuesta para tu boca sale de la valoración gratuita, no de una foto.

¿Cómo son las carillas dentales?

Son láminas del color del diente, de unas décimas de milímetro de grosor en las más finas, que se pegan a la cara visible del diente. Por fuera imitan el esmalte, con su brillo y su translucidez; por dentro se unen al diente con un cemento de resina. Las de composite se modelan en la boca y las de cerámica llegan del laboratorio hechas a la medida de cada diente.

Carillas dentales en Barcelona: tipos y precio desde 70 €