Pierde el miedo de ir al dentista
Primera visita sin instrumentos: mirar, contar dientes y que salga queriendo volver.
La odontopediatría trata la boca del niño mientras crece, y eso marca el calendario: primera visita al salir el primer diente y antes del año, selladores cuando salen las primeras muelas definitivas y revisión de la mordida hacia los 6 o 7 años. La visita de valoración es gratuita y de ella sale un plan por escrito.
La odontopediatría es la parte de la odontología que atiende la boca de los niños, desde el primer diente hasta la adolescencia. Trabaja sobre una boca que cambia cada año: dientes de leche que conviven con definitivos, maxilares que crecen y hábitos que se están formando. Se escribe con tilde en la í, odontopediatría, y quien la ejerce es el odontopediatra.
Primera visita sin instrumentos: mirar, contar dientes y que salga queriendo volver.
Prevenir a los seis años cuesta una revisión; tratar a los doce cuesta un tratamiento.
La primera visita toca cuando sale el primer diente, y en todo caso antes de cumplir el año. No es para tratar nada: el niño entra, se sienta, nos deja contarle los dientes y se va sin que haya pasado nada.
Esa primera vez marca las siguientes, así que la preparamos para que sea tranquila: se le enseña la consulta, se le explica cada instrumento con sus palabras y no se le hace nada que no haya visto antes. A ti te contamos cómo cepillarle según la edad y qué pasta usar.
Atendemos en Barcelona, con cita previa.
Un niño no es un adulto pequeño, y la diferencia no es de trato: es de calendario. Hay cosas que se hacen mejor en una ventana de edad concreta, y pasada esa ventana puede costar más resolverlas.
Antes del año, primera visita. Hacia los 3, con todos los dientes de leche ya fuera, la primera revisión completa. Entre los 6 y los 7, cuando salen las primeras muelas definitivas, toca valorar los selladores, y es también la edad en la que se mira la mordida: si hay que guiar el crecimiento de los maxilares, se hace entonces, no a los 14.
Y una idea que conviene desmontar: el diente de leche importa. Guarda el sitio del definitivo que viene detrás, así que perderlo antes de tiempo por una caries puede dejar que los vecinos se muevan y crear el apiñamiento que luego pide ortodoncia. Una caries en un diente de leche no es un problema que se caiga solo.
El resto del trabajo es que venga a gusto: primero conocer la consulta, después explicar, y el tratamiento solo cuando el niño sabe lo que va a pasar.
La visita de valoración de odontopediatría es gratuita y se hace con cita previa. Tu hijo viene acompañado por ti o por otro adulto responsable, que está con él durante la visita.
Al terminar te explicamos lo que hemos visto y, si hace falta algún tratamiento, te damos el plan y el precio por escrito para que lo decidas con calma. Lo que cuesta cada tratamiento lo tienes en la página del precio de la odontopediatría en Barcelona. Si prefieres que te llamemos, deja en el formulario un teléfono y la franja que te venga mejor.
Es el momento de la primera visita, aunque solo tenga uno o dos dientes.
Hacia los 6 años se valora sellarlas y se mira cómo cierra la mordida.
Si falta mucho para el definitivo, se valora guardar el hueco con un mantenedor.
Tratamos la caries, vigilamos cómo se desarrolla la mordida y, sobre todo, prevenimos: selladores, limpieza y enseñar al niño a cepillarse.
Caries. Es un motivo de consulta muy habitual en niños. En un diente de leche el esmalte y la dentina son más finos que en uno definitivo, así que la caries llega antes al nervio: lo que hoy es un empaste puede pedir en unos meses un tratamiento del nervio.
Según hasta dónde llegue, se hace una obturación, una pulpotomía o una pulpectomía, que es la endodoncia del diente de leche.
Ortodoncia interceptiva. Se hace en la dentición mixta, más o menos entre los 6 y los 10 años, mientras el hueso está creciendo, y por eso puede hacer algo que después ya no se puede: ensanchar el paladar cuando es estrecho y guiar hacia dónde crecen los maxilares.
No sustituye a la ortodoncia de la adolescencia, pero puede simplificarla: una mordida cruzada o un paladar estrecho cuestan más de corregir si se espera a que salgan todos los dientes definitivos. Por eso la revisión de los 6 o 7 años no es una visita más.
Selladores y flúor. El sellador es una resina que tapa los surcos de la muela definitiva recién salida, donde suele empezar la caries. Se pone sin anestesia y sin tallar el diente, en una visita.

Enseñarle a cepillarse, con tinción de placa para que vea dónde no llega. Hasta los 7 u 8 años necesita que un adulto repase después, y eso también se enseña aquí.

Cuando un diente de leche no se puede conservar. Si se pierde mucho antes de tiempo, un mantenedor de espacio guarda el hueco hasta que sale el definitivo.

Revisión y limpieza con la frecuencia que pide su riesgo de caries, entre tres y doce meses; en la revisión se mira además cómo salen los dientes y cómo cierra la mordida.

Las revisiones se pueden juntar en la misma cita para varios hermanos, y también con las de los padres: para un niño, ver entrar primero a su madre o a su padre en el sillón quita más miedo que cualquier explicación.
Que no le duela nunca. Un niño que asocia el dentista con dolor lo arrastra de adulto, y ese adulto es el que deja de revisarse durante años. Primero se le enseña la consulta, después se le explica lo que se va a hacer, y solo entonces se hace.
Coger las cosas pronto. Caries, encías y, sobre todo, la mordida: hay problemas de maxilar que mientras el niño crece se corrigen guiando el crecimiento y que más tarde son más difíciles de corregir.
Que aprenda a cuidarse. Cepillado con tinción de placa para que vea dónde falla, y una conversación sobre el azúcar que va menos de prohibir y más de horarios: cada vez que pica algo dulce, la boca pasa un rato en ácido, así que cuenta tanto cuántas veces al día como cuánto.
Y decirte lo que no hace falta. No todo diente torcido a los 8 años necesita aparato, y muchas manchas blancas no son caries: algunas son fluorosis u otros defectos del esmalte. Si tu hijo no necesita tratamiento, te lo diremos.
Los dos son dentistas. El odontopediatra, además, se ha formado para tratar a niños: cómo se desarrollan los dientes de leche y los definitivos, cómo crece la mordida y cómo llevar una visita con un niño de tres años, que no es lo mismo que con un adulto. Un dentista general puede revisar a un niño; cuando el caso pide experiencia infantil, lo ve el odontopediatra.
En España no es una carrera aparte. Primero se estudia el Grado en Odontología, que dura cinco años, y después se hace una formación de posgrado en odontopediatría, normalmente un máster universitario. La odontopediatría no es una especialidad oficial con título propio del Ministerio, así que lo que acredita esa formación es el posgrado.
Háblale de la visita con naturalidad y sin anunciarle que no le va a doler: esa frase le hace pensar en el dolor. Mejor contarle que vamos a contar sus dientes y a enseñarle el sillón que sube y baja. Elige una hora en la que no tenga sueño ni hambre, y si tiene un hermano mayor que viene sin miedo, que entre primero.
Sí, con dos condiciones que seguimos siempre: solo se hacen cuando el resultado va a cambiar lo que hacemos, según el riesgo de caries y la edad del niño, y con la dosis más baja que permite ver lo que se busca. Una radiografía dental lleva muy poca radiación, y no hacerla cuando hace falta deja caries entre muelas sin ver.
Cuéntanoslo al pedir la cita. Le damos más tiempo, empezamos por lo que no molesta y le explicamos cada paso antes de hacerlo, con palabras suyas. Ayuda que no oiga en casa historias de dentistas que duelen y que la primera visita sea solo para conocernos. Si hay que tratar algo, se deja para cuando ya está cómodo.
Desde que sale el primer diente, dos veces al día, con un cepillo infantil y una cantidad muy pequeña de pasta con flúor, del tamaño de un grano de arroz. El cepillado lo haces tú, y a partir de que sepa escupir, él con tu repaso. La cantidad de pasta según la edad, y por qué no hay que pasarse, está en fluorosis dental.
Es gratuita: en la tarifa figura a 0 €. Si después hace falta un tratamiento, te damos su precio cerrado y por escrito antes de empezar.
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