Brackets autoligables en Barcelona

Qué son y en qué se diferencian

Un bracket autoligable es un bracket normal con una tapa. En la ortodoncia de siempre el arco se sujeta al bracket con una goma o un alambrecito, que hay que cambiar en cada revisión; aquí el propio bracket lleva una pestaña que se cierra sobre el arco y lo mantiene en su sitio. Nada más, y ese detalle es el que cambia unas cuantas cosas del día a día.

Se colocan igual que cualquier ortodoncia fija, en la cara externa del diente, y los hay de acero y de cerámica del color del diente. Conviene saberlo porque se confunde a menudo: autoligable no quiere decir discreto. Un autoligable de metal se ve igual que un bracket metálico corriente; el que se disimula es el de cerámica, y ese cuesta más.

Lo que esta página no te va a decir es que acorten el tratamiento. Es lo que suele leerse y no está demostrado: el plazo lo marca tu caso y que no falten revisiones. Lo que sí cambia, y se nota, es todo lo que tiene que ver con las gomas.

Cómo funciona el clip, y qué cambia para ti

La goma que sujeta el arco parece un detalle sin importancia y es la que causa tres de las molestias del tratamiento. Quitarla se nota en esto:

  1. La revisión es más corta. No hay que retirar y reponer una goma diente a diente: se abren las tapas, se cambia el arco y se cierran. Una visita de diez minutos en vez de veinte.

  2. Nada que se tiña entre visita y visita. Las gomas transparentes cogen color con el café, el vino o el curry y se ven amarillentas a la semana. Sin gomas no hay nada que amarillee, y en un autoligable de cerámica eso es justo lo que mantiene el efecto discreto.

  3. Menos sitios donde se acumula la placa. El contorno de la goma es el punto más difícil de cepillar de un bracket. La tapa deja una superficie más limpia y el cepillado se hace más rápido.

  4. La fuerza no se afloja sola. Una goma pierde tensión con las semanas; la tapa sujeta igual el primer día que el último antes de la revisión.

  5. Se puede despegar la tapa, y eso es una avería nueva. Un clip que se rompe o se queda abierto no se ve desde fuera y hay que avisar para reponerlo.

Chica joven sonriendo al aire libre con brackets metálicos

Lo que ganas con ellos

  1. Menos tiempo de silla en cada revisión. Sumado a lo largo de un tratamiento de dos años son bastantes horas de tu tiempo.

  2. Más fáciles de mantener limpios. Sin el contorno de la goma, el cepillado alrededor del bracket es más directo, y eso reduce el riesgo de las manchas blancas de desmineralización, que no se van al terminar.

  3. Aspecto estable durante todo el tratamiento. Lo que se amarillea en una ortodoncia son las gomas; sin ellas, lo que se ve el último mes es lo mismo que se veía el primero.

  4. Son ortodoncia fija de verdad. Van pegados, trabajan las veinticuatro horas y mueven los dientes en cualquier dirección, sin depender de que te acuerdes de ponerte nada.

Lo que hay que poner en la balanza

  1. Cuestan más que los convencionales. El bracket es más caro de fabricar. El importe de tu caso sale del estudio previo, con presupuesto cerrado antes de empezar.

  2. No acortan el tratamiento. Es lo que más se lee sobre ellos y es lo que menos se sostiene. Si eliges autoligables esperando terminar antes, la expectativa es la equivocada; elígelos por las revisiones cortas y la higiene.

  3. Abultan un poco más. La tapa añade volumen, así que los primeros días rozan algo más el labio. Con cera se lleva bien.

  4. El clip es una pieza más que se puede estropear. Si se abre o se rompe, ese diente deja de trabajar hasta que se repone, y desde fuera no se aprecia.

  5. Si además los quieres discretos, hay que ir a los de cerámica. Los autoligables de metal se ven como cualquier bracket metálico, y la versión de cerámica suma el precio y la fragilidad de ese material.

Preguntas frecuentes

Pegarlos no duele y no hace falta anestesia. Lo que notarás llega después: entre las seis y las cuarenta y ocho horas siguientes los dientes se ponen sensibles al morder, porque el arco ya está trabajando, y eso dura tres o cuatro días.

En las revisiones sí hay una diferencia a favor: abrir y cerrar las tapas es más rápido y menos molesto que ir retirando gomas una a una, sobre todo si las encías están sensibles. Para los primeros días, cera de ortodoncia en los puntos que rocen, que te damos en la consulta, y comida blanda.

Lo decide tu caso, no el tipo de bracket: entre doce y dieciocho meses un apiñamiento leve, dos años o algo más si hay que corregir la mordida. El plazo real sale del estudio previo y te lo damos por escrito.

Y conviene decirlo claro porque circula lo contrario: los autoligables no hacen que el tratamiento sea más corto. Lo que de verdad acorta o alarga el plazo es no perder revisiones y que no se despeguen brackets.

Sí, si no se usa retención, y esto no depende del tipo de bracket: los dientes tienden a volver hacia donde estaban, sobre todo durante el primer año. El tratamiento los coloca; la retención es lo que los mantiene.

El día que se retiran los brackets se pule el esmalte y se coloca la retención: un alambre fino por detrás de los dientes de abajo, que no se ve ni se nota, y una férula transparente para dormir. Forma parte del tratamiento y no es opcional. Quien la cumple conserva el resultado; quien la abandona el primer año es quien vuelve años después con los dientes otra vez montados.

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