Brackets de cerámica en Barcelona

Los brackets de cerámica hacen lo mismo que los metálicos y se colocan igual, en la cara externa del diente. La diferencia es el material: en vez de acero son de cerámica del color del diente, así que a un metro de distancia apenas se distinguen de tu esmalte.

Conviene decir de entrada hasta dónde llega esa discreción, porque es la razón por la que la gente pregunta por ellos. De lejos y en una foto no se ven. De cerca sí se notan, sobre todo el arco, que sigue siendo metálico salvo que se pida estético. Si lo que buscas es que no se vea nada en absoluto, lo que hace eso son los brackets linguales o la ortodoncia invisible, no la cerámica.

A cambio de esa estética se paga más que por el metal y hay que tratarlos con algo más de cuidado, porque la cerámica es más frágil que el acero. En la primera visita en nuestra clínica de Barcelona te enseñamos cómo quedan los tres sistemas en tu boca, con su plazo y su precio, antes de que decidas.

Cómo se colocan y qué pasa después

La colocación es la misma que con brackets metálicos y no duele: no se toca el diente por dentro ni hace falta anestesia.

  1. Estudio previo. Radiografía, fotos y escaneo o molde. De ahí sale el plan de movimiento, el plazo estimado y el presupuesto cerrado. También sale si tu caso admite cerámica: en mordidas muy profundas los dientes de abajo golpean los brackets de arriba y se rompen, y eso hay que verlo antes.

  2. Boca a punto. Caries, sarro y encías inflamadas se resuelven primero. Con cerámica importa aún más, porque una desmineralización alrededor del bracket deja una mancha blanca que se ve mucho sobre un diente claro.

  3. Colocación. Se seca el diente, se pega cada bracket en su sitio y se pasa el primer arco. Entre hora y hora y media.

  4. Revisiones cada cuatro o seis semanas. Se cambia el arco y, sobre todo, se cambian las gomas. Esa es la parte estética real del mantenimiento: el bracket de cerámica no se tiñe, las gomas transparentes sí, con el café, el vino y el curry. Se renuevan en cada visita y vuelven a estar claras.

  5. Retirada y retención. Quitar cerámica lleva más cuidado que quitar acero, porque el bracket puede fracturarse al despegarlo y hay que proteger el esmalte. Después se coloca la retención, que es lo que conserva el resultado.

Si se despega o se rompe un bracket, se avisa y se repone. Con cerámica pasa algo más a menudo que con metal, y por eso la lista de alimentos que hay que evitar se cumple en serio: hielo, frutos secos enteros, pan muy crujiente y todo lo pegajoso.

brackets ceramica

Por qué elegir cerámica

  1. Se ven mucho menos. Del color del diente, así que en una conversación normal o en una foto pasan desapercibidos. Es el motivo por el que existen.

  2. Trabajan igual que los metálicos. Son ortodoncia fija: van pegados y mueven los dientes en cualquier dirección, también en casos complejos, sin depender de que te acuerdes de nada.

  3. Cuestan bastante menos que lo realmente invisible. Están entre el metal y las opciones que no se ven en absoluto, y para mucha gente ese punto medio es justo lo que buscaba.

  4. El bracket no se tiñe. La cerámica mantiene su color todo el tratamiento. Lo que se tiñe son las gomas, y se cambian en cada revisión.

Lo que la cerámica te va a pedir a cambio

  1. Son más frágiles. La cerámica no se dobla, se rompe. Se despegan y se fracturan más que los de acero, y cada incidencia es una visita extra que puede alargar el tratamiento.

  2. Cuestan más que los metálicos. El material y las reposiciones se pagan, y el precio de tu caso sale del estudio previo.

  3. Abultan un poco más. El bracket de cerámica es algo más voluminoso que el metálico, así que los primeros días roza algo más el labio. Con cera se lleva bien y se pasa igual.

  4. No valen para toda mordida. Si al morder los dientes de abajo chocan con los brackets de arriba, la cerámica salta. En esos casos se combina: cerámica arriba, donde se ve, y metal abajo.

Preguntas frecuentes

Pegarlos no duele y no hace falta anestesia. Lo que aparece es después: entre las seis y las cuarenta y ocho horas siguientes los dientes se ponen sensibles al morder, porque el arco ya está trabajando, y eso dura tres o cuatro días.

Con cerámica hay un matiz frente al metal: el bracket abulta algo más, así que el roce en la cara interna del labio suele notarse un poco más esos primeros días. Se resuelve con cera de ortodoncia en los puntos que molesten, que te damos en la misma consulta, y con comida blanda. Tras cada revisión notarás algo parecido durante un día, mucho más suave.

Lo decide tu caso y no el material: entre doce y dieciocho meses un apiñamiento leve, dos años o algo más si hay que corregir la mordida. El plazo real sale del estudio previo.

Lo que sí puede alargarlo son las roturas. Cada bracket que salta obliga a reponerlo y ese tramo de arco deja de trabajar mientras tanto, así que con cerámica el plazo depende bastante de cómo se cuide. Quien respeta la lista de alimentos duros termina en el plazo previsto.

Sí, si no se usa retención. Los dientes tienden a volver hacia donde estaban, sobre todo el primer año, y eso pasa con cualquier ortodoncia, sea del material que sea: el tratamiento los coloca y la retención es lo que los mantiene.

El día que se quitan los brackets se pule el esmalte con cuidado, que con cerámica lleva más tiempo, y se coloca la retención: un alambre fino por detrás de los dientes de abajo, que no se ve ni se nota, y una férula transparente para dormir. Forma parte del tratamiento, no es un extra, y es lo que separa a quien conserva el resultado de quien vuelve años después con los dientes otra vez montados.