Brackets linguales en Barcelona
La ortodoncia lingual lleva los brackets a la cara interna de los dientes, la que da a la lengua. Desde fuera no se ve nada: se puede pasar dos años en tratamiento sin que se note al hablar, al reír ni en una foto.
No es la ortodoncia de siempre puesta del revés. Cada bracket se fabrica a medida para tu diente a partir del escaneo de tu boca, porque por dentro las superficies son muy distintas de una pieza a otra y una pieza estándar no asentaría. Esa fabricación personalizada es la que explica las dos cosas que la caracterizan: que cueste más que cualquier otra ortodoncia fija y que entre el escaneo y la cita de colocación pasen unas semanas.
Es la opción de quien no quiere que se le vea el tratamiento y prefiere no depender de acordarse de ponerse unas férulas. En nuestra clínica de Barcelona te decimos en la primera visita si tu caso se puede resolver por dentro, y cuando no se puede, te decimos cuál es la alternativa más discreta que sí lo resuelve.
Cómo se coloca la ortodoncia lingual
Son dos citas separadas por unas semanas, y en medio está el laboratorio fabricando tus piezas. Así va el proceso.
Estudio y escaneo. Radiografía, fotografías y escaneo de la boca. Con eso se decide si tu caso se puede tratar por dentro, se planifica el movimiento diente a diente y sale el presupuesto cerrado.
Fabricación a medida. Sobre el escaneo se diseñan tus brackets y tus arcos, uno a uno, para la cara interna de cada pieza. Esta espera es la que no tiene la ortodoncia convencional, y conviene contarla si tienes una fecha en mente.
Colocación. Se cementan todos a la vez con una guía hecha para tu boca, de forma que cada bracket cae en el punto exacto que se planificó. Es la cita más larga del tratamiento.
Adaptación. Las primeras semanas la lengua roza y se cecea un poco al hablar. Se pasa, y se lleva mejor con cera en los puntos que molesten y leyendo en voz alta un rato al día.
Revisiones y retención. Cada cuatro o seis semanas se ajusta el arco. Al terminar se coloca la retención, que es lo que impide que los dientes se vuelvan atrás, y no es opcional.
La higiene se explica el mismo día de la colocación, porque por dentro se ve peor y se llega peor: cepillo interproximal e irrigador dejan de ser un extra.
Lo que ganas con la ortodoncia lingual
No se ven, de verdad. Van por dentro, así que no aparecen al hablar ni en las fotos. Es la única ortodoncia fija realmente invisible: los brackets de cerámica se disimulan, pero se ven.
No dependen de que te acuerdes. Van cementados y trabajan las veinticuatro horas, sin las horas de uso diario que exigen las férulas transparentes.
Se hacen para tu boca. Cada pieza se diseña sobre el escaneo de tus dientes en vez de elegirse de un surtido, y eso permite planificar el movimiento con mucha precisión.
No rozan el labio. El roce, cuando aparece, es en la lengua y no por fuera, así que no marcan la cara interna del labio como los brackets convencionales.
Lo que conviene saber antes de decidirte
Cuestan más. Es la ortodoncia fija más cara, porque cada pieza se fabrica para ti y la colocación lleva más tiempo. El importe de tu caso sale del estudio previo, con presupuesto cerrado antes de empezar.
La lengua tiene que acostumbrarse. Las primeras semanas notarás roce y hablarás con algo de ceceo. Se pasa, pero al principio molesta más que unos brackets por fuera, y eso hay que saberlo antes y no después.
Limpiarlos cuesta más. La cara interna se ve peor y se llega peor con el cepillo, así que hay que ser constante con el interproximal.
No valen para todos los casos. Si los dientes de abajo son muy cortos no hay superficie interna suficiente donde pegar el bracket, y hay mordidas muy profundas que los despegan al morder. Eso se ve en el estudio, antes de comprometerte.
No se empieza el mismo día. Entre el escaneo y la colocación pasan las semanas que tarda el laboratorio en fabricar tus piezas.
Preguntas frecuentes
Pegarlos no duele y no hace falta anestesia. Lo que sí vas a notar es la lengua: los primeros días roza con los brackets y molesta al hablar y al tragar, y a la vez los dientes están sensibles al morder porque el arco ya ha empezado a trabajar.
La parte de la lengua es lo que diferencia esta ortodoncia de la de fuera, y se resuelve con cera en los puntos que rocen y con algo de paciencia: en una o dos semanas la lengua se ha adaptado y deja de notarse. El ceceo de los primeros días también desaparece, y leer en voz alta un rato al día lo acelera.
Lo mismo que la ortodoncia de fuera, y lo decide tu caso, no la técnica: entre doce y dieciocho meses un apiñamiento leve, dos años o algo más si además hay que corregir la mordida. Ese plazo sale del estudio previo, no de una media.
Lo que sí añade la lingual son las semanas de fabricación entre el escaneo y la cita de colocación, porque tus brackets no existen hasta que se hacen. Si tienes una fecha en mente, cuéntalas también.
Sí, si no se usa retención, y aquí pasa exactamente lo mismo que con cualquier otra ortodoncia: el tratamiento coloca los dientes y la retención es lo que los mantiene.
Al retirar los brackets se coloca un alambre fino por detrás de los dientes, que en tu caso es terreno conocido porque ahí es justo donde has llevado la ortodoncia, y una férula transparente para dormir. El primer año es el de más riesgo de que los dientes se muevan, así que es cuando más importa cumplirla.
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