Ajuste de brackets metálicos en los dientes durante la revisión de ortodoncia

Brackets metálicos en Barcelona

Los brackets metálicos son piezas de acero pegadas a la cara visible de los dientes y unidas por un arco que los va desplazando. Controlan bien los movimientos difíciles, también en casos complejos, y suelen ser la opción de brackets más económica. A cambio, se ven al hablar y al sonreír.

Qué son y por qué se siguen usando

Los brackets metálicos son la ortodoncia fija clásica: pequeñas piezas de acero que se pegan a cada diente y por las que pasa un arco. El arco tiende a recuperar su forma y, al hacerlo, arrastra los dientes hacia la posición planificada. Son los aparatos fijos de uso habitual en la sanidad pública británica, según el NHS.

Siguen vigentes porque resuelven bien lo difícil. Cuando se comparan con las férulas transparentes, los estudios dan ventaja a los brackets para inclinar las raíces, ensanchar la arcada y dejar bien encajadas las muelas, y señalan que a las férulas les cuesta más girar caninos y premolares o alargar un diente que se ha quedado corto.

Si tu plan pasa por alguno de esos movimientos, es un buen motivo para elegir brackets.

A cambio se ven, y conviene tenerlo claro antes de empezar. Si es tu única duda, en la primera visita los comparamos con los brackets de cerámica y con la ortodoncia invisible, con el plazo y el precio de cada opción, para que decidas sabiendo qué ganas y qué pierdes.

Cómo se colocan, paso a paso

Colocarlos no duele ni requiere anestesia, porque el bracket se pega sobre el esmalte sin tocar el interior del diente. Así es el recorrido:

  1. Estudio previo. Radiografías, fotos y un escaneo de la boca. De ahí salen el plan de movimiento, el plazo estimado y el presupuesto cerrado.

  2. Boca sana antes de empezar. Si hay caries, sarro o encías inflamadas, se tratan primero, porque con el aparato puesto limpiar cuesta más.

  3. Colocación. Se limpia y se seca cada diente, se pega el bracket en su posición y se pasa el primer arco, que es el más flexible. Es la cita más larga.

  4. Revisiones. Periódicamente se cambia el arco por otro más firme; según el NHS, lo normal es una revisión cada seis a ocho semanas.

  5. Retirada y retención. Al quitar los brackets se pule el esmalte y se coloca la retención: un alambre fino por dentro, una férula para dormir o las dos cosas. Sin ella los dientes tienden a volver a su posición inicial; lo explicamos en por qué hay que colocar retenedores después de la ortodoncia.

En un estudio con 109 pacientes, el dolor tras colocar el arco empezó a las dos horas, fue máximo a las 24 y a partir del tercer día ya había bajado. Para aliviar o quitar el dolor de los brackets esos días ayudan la comida blanda y la cera de ortodoncia en lo que roce la mejilla; el NHS menciona también tomar un analgésico.

Por qué elegir brackets metálicos

  1. Admiten los casos complejos. Apiñamientos importantes, mordidas cruzadas, dientes muy girados o caninos que no han llegado a salir: el bracket controla cada pieza por separado. Son también los casos que más alargan el tratamiento, como el de los caninos retenidos, así que el plazo se habla desde el principio.

  2. No dependen de tu memoria. Van pegados y trabajan día y noche. Las férulas transparentes, en cambio, hay que llevarlas al menos 22 horas diarias, según su fabricante, y el resultado depende de cumplirlo.

  3. Suelen ser los brackets más económicos. Por lo general cuestan menos que los de cerámica y que los linguales, y el presupuesto se cierra tras el estudio previo. Qué entra en él lo tienes en la página del precio de los brackets metálicos en Barcelona.

  4. Son resistentes. A diferencia de la cerámica, que es frágil, el acero aguanta bien la masticación. Lo que coge color con los días son las gomas que sujetan el arco, y se cambian en cada revisión; si se despega un bracket, se vuelve a pegar en una visita corta.

Inconvenientes de los brackets metálicos

  1. Se ven. Al hablar, al sonreír y en las fotos. Es el motivo por el que mucha gente pregunta antes por la cerámica o por la ortodoncia invisible.

  2. Molestan más que las férulas. En un ensayo clínico de 2017 con adultos, las molestias iniciales fueron parecidas, pero en el conjunto del tratamiento los brackets dieron más molestias y más consumo de analgésicos que los alineadores.

  3. La limpieza exige más. La placa se acumula junto a cada bracket y, si no se retira, desmineraliza el esmalte: en un metaanálisis de 14 estudios, el 45,8 % de los pacientes con aparatos fijos desarrolló alguna mancha blanca nueva.

  4. Hay que renunciar a algunos alimentos. Hielo, frutos secos enteros, pan muy duro, caramelos y chicle pueden despegar o dañar el aparato, como advierte el NHS.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que llevar brackets metálicos?

Lo marca tu caso, no el tipo de bracket, pero hay cifras de referencia. Una revisión sistemática de 2016, con 22 estudios y más de mil pacientes, calculó una duración media de 19,9 meses, es decir, algo menos de dos años de tener brackets puestos.

En la consulta de un ortodoncista que revisó a 366 pacientes, la media fue de 23,5 meses. El tiempo que tendrás que llevarlos tú te lo damos por escrito tras el estudio previo; después viene la retención, que no entra en ese plazo.

¿Cuánto es lo máximo que pueden durar los brackets?

No hay un máximo fijo, pero sí un margen y unas causas conocidas. En ese estudio de 366 pacientes, el tratamiento más corto duró 12 meses y el más largo, 37.

Alargaron el plazo, entre otras cosas, un apiñamiento de 3 mm o más en la arcada de arriba, una mordida de clase II (los dientes de arriba adelantados respecto a los de abajo), un plan con extracciones, la mala higiene, no llevar las gomas pautadas y los brackets que se rompían o había que volver a pegar.

Una revisión de 2008 añade los caninos retenidos y los tratamientos combinados con cirugía, cuya duración es más variable. Si tu caso tiene alguno de esos factores, lo verás reflejado en el plazo desde el principio.

¿Cuánto cuestan los brackets metálicos?

En nuestra clínica, el tratamiento con brackets metálicos cuesta entre 2.800 y 3.000 €, con los retenedores incluidos. Dónde queda tu caso dentro de esa horquilla depende sobre todo de su complejidad y de cuánto dure, más que del bracket en sí; el NHS lo resume igual: el coste varía según lo complicado del problema y el tipo de aparato.

Entre los brackets, los de acero son por lo general los más asequibles, por debajo de la cerámica y de los linguales. El presupuesto de tu caso te lo damos cerrado tras el estudio previo, que es gratuito. Tienes más referencias en qué precio tienen los aparatos de ortodoncia en Barcelona.

¿Qué cepillo y qué rutina hacen falta con brackets metálicos?

El cepillo de siempre no llega a todo. La pauta del NHS son tres momentos de cepillado con pasta con flúor (por la mañana, por la noche y después de las comidas) y, cada día, un cepillo interdental: uno pequeño y cónico que se cuela entre los dientes y por debajo del arco.

Dedica unos segundos a cada bracket, por encima y por debajo, sin olvidar la línea de la encía. Si la encía se pone muy roja, hinchada o dolorida, el NHS recomienda consultarlo con el ortodoncista.

¿Se pueden elegir gomas de colores?

Sí. Las gomas pequeñas que sujetan el arco a cada bracket metálico se fabrican en muchos colores y, como se cambian en cada revisión, puedes probar uno distinto cada vez.

Conviene saber que todas cogen algo de color con la comida y la bebida, y que no lo hacen igual: en un estudio en boca con gomas blancas, grises y rosas, las blancas fueron las que más se tiñeron y las grises las que menos.

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