La periimplantitis es una infección de la encía y del hueso que sujetan un implante, causada por la placa bacteriana que se acumula a su alrededor. Al principio no duele: la encía sangra al cepillar y se inflama. Si no se trata, el hueso se va perdiendo hasta que el implante se afloja. Se detecta midiendo en las revisiones, y prevenirla es mucho más sencillo que tratarla.
Un implante no tiene caries, y por eso mucha gente da por hecho que no necesita cuidados. Es al revés: la encía y el hueso que lo rodean pueden enfermar igual que los de un diente, con la diferencia de que el problema avanza sin avisar.
En esta entrada explicamos qué es la periimplantitis, en qué se diferencia de la mucositis, qué la provoca, cómo se nota, qué pasa si no se trata, cómo se diagnostica y se trata, y qué hacer para no llegar a ella.
Índice
- Qué es la periimplantitis
- Mucositis y periimplantitis: la diferencia que cambia el pronóstico
- ¿Qué provoca la periimplantitis?
- ¿Rechazo del implante o periimplantitis?
- Síntomas de la periimplantitis
- ¿Duele la periimplantitis?
- Consecuencias de la periimplantitis si no se trata
- Cómo se diagnostica
- Tratamiento de la periimplantitis
- Cómo se previene
- Preguntas frecuentes
Qué es la periimplantitis
El consenso internacional de 2017 sobre enfermedades periodontales y periimplantarias la define como una enfermedad causada por la placa bacteriana que afecta a los tejidos que rodean un implante dental: la encía se inflama y el hueso que sostiene el implante se pierde de forma progresiva.
Es el equivalente en un implante de la periodontitis en un diente natural, la enfermedad que destruye el hueso y los tejidos que sujetan los dientes. Comparten causa, comparten bacterias y comparten la forma de avanzar: sin dolor al principio y con daños que no vuelven solos.
Mucositis y periimplantitis: la diferencia que cambia el pronóstico
La mucositis periimplantaria es la inflamación de la encía alrededor del implante sin pérdida de hueso. La encía sangra al cepillarla o al sondarla, se ve roja e hinchada, y el problema es reversible: con una limpieza profesional y mejorando la higiene en casa, la encía vuelve a estar sana, aunque los signos pueden tardar más de tres semanas en desaparecer.
La periimplantitis es la misma inflamación cuando ya ha destruido hueso. Ese hueso no se recupera por sí solo, y a partir de cierto punto no se recupera de ninguna manera. Se considera que la mucositis precede a la periimplantitis, así que tratar la primera es la forma más directa de evitar la segunda.
¿Qué provoca la periimplantitis?
La causa es la placa bacteriana, la capa de bacterias que se forma sobre los dientes y los implantes cuando no se retira a diario. Alrededor de un implante, esa placa desencadena una inflamación que, si se mantiene, acaba destruyendo el hueso de soporte.
No a todo el mundo le afecta igual. Los factores que más aumentan el riesgo, según el consenso de 2017, son tres:
- Haber tenido periodontitis. Quien perdió dientes por enfermedad de las encías parte con más riesgo alrededor de los implantes.
- Una higiene que no llega al implante. Sobre todo en los espacios entre el implante y los dientes vecinos, donde el cepillo no entra.
- No acudir a las revisiones de mantenimiento.
Con el tabaco y la diabetes, los datos de ese consenso no fueron concluyentes, aunque los dos empeoran la cicatrización y conviene tenerlos controlados. Con menos pruebas, también se han relacionado con la periimplantitis los restos de cemento que quedan bajo la encía al pegar una corona y los implantes colocados en una posición que dificulta la limpieza.
¿Rechazo del implante o periimplantitis?
Lo que se suele llamar rechazo de un implante casi nunca es una reacción del cuerpo contra el titanio. Son dos situaciones distintas, y conviene separarlas porque tienen causas diferentes:
- Fracaso temprano. El implante no llega a integrarse en el hueso durante las primeras semanas o meses. Pesan sobre todo el trauma de la propia cirugía y las condiciones del hueso, además de que el implante se mueva mientras se integra.
- Fracaso tardío. Un implante que estaba integrado, a veces durante años, empieza a perder hueso. Detrás puede estar la periimplantitis, una sobrecarga como la del bruxismo sin control o la calidad y el volumen del hueso.
Así que los síntomas de infección de un implante que lleva tiempo puesto, o de lo que se percibe como rechazo, suelen ser los de la periimplantitis.
Síntomas de la periimplantitis

Las señales, por orden de aparición más habitual:
- La encía sangra al cepillar o al pasar el cepillo interproximal alrededor del implante.
- La encía está roja, hinchada o más blanda de lo normal.
- Sale pus al presionar la encía, o hay mal sabor o mal olor en un punto concreto.
- La encía se retira y empieza a verse el metal del implante.
- Molestia al morder o al tocar el implante.
- El implante se mueve, que es una señal tardía.
¿Duele la periimplantitis?
Al principio casi nunca. Lo normal es que sangre y se inflame sin doler, y que el dolor y la movilidad aparezcan cuando ya se ha perdido bastante hueso. Es justo lo que hace engañosa a esta enfermedad: esperar a notar dolor es esperar demasiado, y lo que la detecta a tiempo es la revisión, no el síntoma.
Consecuencias de la periimplantitis si no se trata
Sin tratamiento, la pérdida de hueso avanza, y el consenso de 2017 describe un avance no lineal que se acelera con el tiempo; además, la inflamación alrededor del implante suele ser más extensa que la de una periodontitis. Las consecuencias, en orden:
- El implante pierde soporte y acaba moviéndose.
- Se pierde el implante, y con él la corona o la parte de la prótesis que sujetaba.
- El hueso perdido deja menos sitio para colocar otro implante, y a menudo obliga a injertar antes de volver a intentarlo.
- Si el implante sostiene una prótesis sobre varios implantes, el resto tiene que asumir la carga que deja.
Cómo se diagnostica
No se diagnostica mirando, sino midiendo, y hacen falta dos medidas:
- El sondaje. Con una sonda milimetrada se recorre el contorno del implante y se anota la profundidad y si sangra o sale pus. Una encía sana no sangra al sondarla.
- La radiografía. Se compara con la que se hizo al colocar la corona, que es la referencia. Sin ella no hay forma de saber si el hueso que se ve hoy es el de siempre o lo que queda.
Con esas dos medidas se decide: si hay sangrado o pus, la bolsa es más profunda que en revisiones anteriores y el hueso ha bajado más allá del ajuste normal de los primeros meses, es periimplantitis.
Cuando no existe radiografía de referencia, el consenso de 2017 toma como criterio una profundidad de 6 mm o más con sangrado y un nivel de hueso 3 mm o más por debajo del borde del implante.
Tratamiento de la periimplantitis
La guía de práctica clínica de la Federación Europea de Periodoncia, publicada en 2023, ordena el tratamiento por fases:
- Controlar lo que la provoca. Mejorar la limpieza en casa con la técnica y los utensilios adecuados, retirar restos de cemento si los hay, corregir una corona que no deja limpiar y abordar el tabaco y la diabetes.
- Limpieza sin cirugía. Se limpia la superficie del implante por debajo de la encía con curetas, ultrasonidos o sistemas de aire abrasivo. A las pocas semanas se vuelve a medir.
- Cirugía, si no ha bastado. Se abre la encía para limpiar y descontaminar la superficie del implante a la vista. Según la forma del defecto, la cirugía puede remodelar el hueso y la encía para dejar una zona que se pueda limpiar, o rellenar el defecto con injerto cuando su forma lo permite. Es terreno de la cirugía periodontal.
- Mantenimiento de por vida. Revisiones con sondaje y limpieza profesional con más frecuencia que antes del problema, porque es una enfermedad que puede volver.
Dos aclaraciones que evitan disgustos. La primera: los antibióticos solos no curan la periimplantitis, porque la placa pegada a la superficie del implante hay que retirarla físicamente. La segunda: cuando la pérdida de hueso es grande o el implante ya se mueve, lo indicado es retirarlo, dejar que la zona cicatrice y valorar después un implante nuevo.
El tratamiento no tiene un precio fijo en nuestra tarifa, porque depende de la fase en que se detecte. La primera visita y el presupuesto son gratuitos.
Cómo se previene
Casi todo lo que decide si un implante enferma ocurre antes de que enferme:
- Tratar las encías antes de implantar. Si hay periodontitis, primero la periodoncia y el raspado y alisado radicular, y solo con las encías sanas, el implante.
- Revisiones de mantenimiento. Una revisión sistemática encontró menos enfermedad alrededor de los implantes en quienes seguían un programa de mantenimiento periódico que en quienes no lo hacían. La limpieza bucal profesional de un implante incluye también medir la encía a su alrededor.
- Limpiar a diario entre el implante y los vecinos. Cepillos interproximales del tamaño adecuado o irrigador, además del cepillo.
- Guardar la radiografía de referencia. La del día en que se colocó la corona es la que permite comparar en cada revisión.
- Dejar de fumar y mantener la diabetes controlada, que ayudan a la encía a defenderse y a cicatrizar.
- Una corona que deje limpiar. Si el cepillo interproximal no pasa, por mucho empeño que pongas en casa no podrás retirar la placa de esa zona.
Periodoncia
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Ver el tratamientoPreguntas frecuentes
¿Se cura la periimplantitis?
Se puede detener, sobre todo si se detecta pronto. El objetivo realista es que la encía deje de sangrar, que la bolsa alrededor del implante se reduzca y que el hueso deje de perderse. Como puede reaparecer, el tratamiento no termina con la cirugía: sigue con el mantenimiento.
¿Se recupera el hueso que se ha perdido?
Por sí solo, nunca. Con cirugía regenerativa se puede recuperar una parte en algunos defectos, según su forma; cuando no es posible, lo habitual es dejar la zona estable y fácil de limpiar.
¿Puede afectar a mis otros implantes o a mis dientes?
Las bacterias son las mismas, y las condiciones que llevaron a la periimplantitis en un implante, como la higiene, el tabaco o una periodontitis previa, suelen estar presentes en el resto de la boca. Por eso, cuando aparece en un implante, se revisan también los demás y los dientes naturales.
Si pierdo el implante, ¿me pueden poner otro?
En muchos casos sí, pero no en el mismo momento. Primero se retira el implante, se limpia la zona y se deja cicatrizar; a menudo hace falta injertar hueso antes de volver a implantar. Y antes de repetir hay que corregir lo que causó la periimplantitis, o el nuevo implante parte con el mismo riesgo.
¿Cada cuánto hay que revisar un implante?
El intervalo se fija según el riesgo de cada persona, y en la consulta te diremos el de tu caso. Lo que no cambia es el contenido: sondaje alrededor de cada implante en todas las revisiones y radiografía cuando el caso lo pida. Quien ha tenido periodontitis, fuma o ya ha tenido una periimplantitis necesita intervalos más cortos.
Si llevas implantes y hace tiempo que nadie los revisa, o notas que la encía sangra alrededor de alguno, puedes reservar una revisión en línea. Y si estás pensando en ponerte implantes, en implantes dentales en Barcelona explicamos el tratamiento completo.




